Una taza caliente de una infusión puede ser un momento de calma en el día. Nos ayuda con la digestión, nos relaja antes de dormir o nos alivia un poco el frío. Es una costumbre que pasa de abuelos a nietos. Y es bueno que así sea.

Pero, como todo lo que tiene un efecto en nuestro cuerpo, es importante usarlas bien. Las plantas medicinales no son “agua con hierbas”. Son remedios suaves, pero remedios al fin. En esta guía vamos a ver las más comunes, para qué sirven y, sobre todo, qué cuidados hay que tener para disfrutarlas sin ningún riesgo.

Unas palabras muy importantes antes de empezar

Antes de hablar de cada planta, hay tres ideas que debemos tener siempre presentes. Son la base para usar las infusiones con total seguridad.

  • Las infusiones alivian, pero no curan. Pueden ayudar con un malestar ligero, como gases o nervios. Pero no sustituyen un tratamiento médico. Si tienes un problema de salud, el camino es siempre consultar a un profesional.
  • No son aptas para todo el mundo. Las mujeres embarazadas o que están dando el pecho, los bebés y los niños pequeños deben tener especial cuidado. Sus cuerpos son más sensibles.
  • Pueden interactuar con las medicinas. Este es el punto más importante. Si tomas una o varias medicinas todos los días, siempre debes preguntar a tu médico o a tu farmacéutico antes de empezar a tomar una infusión de forma regular.

Atención especial si tomas medicinas para:
La coagulación de la sangre (como el Sintrom).
La tensión arterial.
La diabetes.
El tiroides.
El corazón o la circulación.
La ansiedad o la depresión.

Una planta puede hacer que tu medicina funcione de más o de menos. Por eso, la regla de oro es: si hay tratamiento médico, primero se pregunta al profesional.

Las infusiones más comunes y para qué suelen usarse

Aquí tienes una lista de las plantas más fáciles de encontrar. Te contamos su uso más conocido y qué precauciones sencillas hay que tener.

Manzanilla

Es quizás la más famosa de todas. Su sabor es suave y agradable.

  • ¿Para qué sirve? Es una gran aliada para la digestión. Ayuda a calmar el estómago después de una comida pesada, alivia los gases y reduce la sensación de pesadez. También tiene un efecto relajante suave, bueno para el final del día.
  • Cuidado con... Es muy segura en general. Sin embargo, algunas personas con alergia a plantas de la misma familia (como las margaritas) podrían tener una reacción.

Tila

Se la conoce sobre todo por sus propiedades para calmar los nervios.

  • ¿Para qué sirve? Ayuda a relajar el sistema nervioso. Es útil en momentos de estrés, inquietud o cuando cuesta conciliar el sueño por tener muchas preocupaciones en la cabeza.
  • Cuidado con... Puede causar somnolencia. Es mejor no tomarla si después tienes que conducir o hacer alguna tarea que requiera mucha atención.

Menta o Hierbabuena

Su sabor fresco es inconfundible y muy agradable, sobre todo después de comer.

  • ¿Para qué sirve? Facilita la digestión y ayuda a expulsar los gases. También es conocida por aliviar las náuseas y el mareo. Una taza de menta después de comer puede sentar muy bien.
  • Cuidado con... Si tienes acidez de estómago o reflujo, la menta a veces puede empeorarlo. En ese caso, es mejor elegir otra infusión como la manzanilla.

Jengibre

Tiene un sabor picante y muy particular. Se usa la raíz de la planta.

  • ¿Para qué sirve? Es excelente para las náuseas y el mareo. También se usa mucho para los resfriados, porque ayuda a entrar en calor y a aliviar la garganta irritada.
  • Cuidado con... El jengibre puede interactuar con los medicamentos anticoagulantes. Si tomas alguna pastilla para hacer la sangre más líquida, consulta siempre a tu médico antes de tomar jengibre.

Valeriana

Es una de las plantas más potentes para ayudar a dormir.

  • ¿Para qué sirve? Se usa para el insomnio. Ayuda a quedarse dormido más rápido y a tener un sueño más profundo. Su efecto es más fuerte que el de la tila o la manzanilla.
  • Cuidado con... Causa somnolencia de forma notable. Solo se debe tomar por la noche, antes de acostarse. Nunca si vas a conducir. Puede interactuar con medicamentos para la ansiedad o para dormir, así que es fundamental preguntar al médico si ya tomas algo para eso.

El peligro de las mezclas: por qué “más” no siempre es “mejor”

A veces pensamos que si juntamos dos plantas buenas, el resultado será el doble de bueno. Pero no siempre es así. Mezclar plantas puede tener efectos que no esperamos.

  • Una planta puede anular a la otra.
  • Una planta puede hacer que la otra sea demasiado fuerte. Por ejemplo, mezclar tila y valeriana podría causar demasiada somnolencia y hacer que te sientas aturdido al día siguiente.
  • Pueden aparecer efectos secundarios nuevos.

Lo más seguro es tomar las infusiones de una sola planta cada vez. Así sabes exactamente qué estás tomando y cómo te sienta. Si compras mezclas ya preparadas en la farmacia o en el supermercado, elige las que son de marcas conocidas y que explican bien qué plantas llevan.

Cómo preparar una infusión correctamente

Parece sencillo, pero hay pequeños trucos que marcan la diferencia para aprovechar bien las propiedades de la planta y su sabor.

  1. Calienta el agua. Pon a calentar solo el agua en un cazo o en un hervidor. Llévala hasta que empiece a hervir.
  2. Pon la planta en la taza. Usa una cucharadita de la planta seca por cada taza. Si es fresca, un pequeño ramillete.
  3. Vierte el agua en la taza. Echa el agua hirviendo sobre las hierbas. Es importante no hervir la planta directamente en el cazo, porque el calor excesivo puede dañar sus componentes y hacer que amargue.
  4. Tapa la taza. Este es el paso que mucha gente olvida. Tapa la taza con un platito durante el reposo. Esto evita que se escapen los aceites esenciales con el vapor. Esos aceites son los que contienen gran parte de las propiedades.
  5. Deja que repose. El tiempo de reposo suele ser de 5 a 10 minutos. Si la dejas menos tiempo, quedará muy suave. Si la dejas más, puede amargar.
  6. Cuela y sirve. Retira las hierbas con un colador. Si te gusta más dulce, puedes añadir un poco de miel o un trocito de limón. ¡Y a disfrutar!

Señales de alarma: cuándo dejar de tomarla y consultar al médico

Aunque no es común, a veces una planta puede sentarnos mal. Debes dejar de tomar la infusión y consultar a un médico si notas alguna de estas cosas:

  • Una reacción alérgica: picor en la piel, ronchas, hinchazón de labios o lengua, o dificultad para respirar. Esto es una urgencia.
  • Malestar digestivo fuerte: dolor de estómago, vómitos o diarrea que no se pasa.
  • Mareos, confusión o mucho sueño durante el día.
  • Cualquier otro síntoma nuevo y extraño que aparece justo después de empezar a tomar una infusión nueva.

Recuerda que tu salud es lo primero. Ante la duda, siempre es mejor preguntar a un profesional.

Lo que puedes hacer hoy mismo

  1. Haz una lista de las medicinas que tomas a diario. Anota el nombre y para qué son. Ten esta lista a mano para tu próxima visita al médico o a la farmacia.
  2. Revisa tu despensa. Mira las cajas de infusiones que ya tienes en casa. Fíjate si son de una sola planta o si son mezclas. Lee los ingredientes.
  3. Elige una sola infusión que te apetezca probar. De las que hemos visto en la guía, escoge una que te parezca útil para ti. Por ejemplo, la manzanilla para después de cenar.
  4. Pregunta a tu farmacéutico. La próxima vez que vayas a la farmacia, lleva tu lista de medicinas y pregunta: “¿Puedo tomar esta infusión de manzanilla si tomo estas pastillas?”. Es una consulta rápida y muy importante.
  5. Prepara una infusión que ya conozcas bien. Coge esa manzanilla o esa menta que tienes en casa y prepárala siguiendo los pasos de la guía. Sobre todo, acuérdate de tapar la taza mientras reposa. Nota la diferencia en el aroma y el sabor.